Cuide su vista
- Siéntese con la espalda recta.
- No apoye la cabeza en la mano o en el brazo contrarios al escribir.
- Pestañee conscientemente cuando mire de cerca. Si siente cansancio en los ojos, haga el pestañeo más lento.
- Mire lo más lejos que pueda de vez en cuando para relajar los músculos de los ojos.
- Mueva los ojos de un objeto cercano a otro lejano varias veces para ejercitarlos.
- No se restriegue los ojos, aparte de provocar una infección por tener las manos sucias podría dañar sus córneas.
- Es mejor leer con la luz del sol o, si no es posible, con muy buena iluminación. Mire lejos cada 10 minutos durante unos segundos.
- Si nota mucho cansancio ocular, cierre los ojos y cúbraselos con las manos ahuecadas. Hágalo durante dos minutos y notará un gran alivio.
- Cuando mire no enfoque sólo lo que está mirando; sea consciente de todo lo que hay alrededor. Por ejemplo, cuando esté viendo televisión o en la computadora.
Esos libros electrónicos
Los libros electrónicos han llegado a nuestras vidas para quedarse y cada vez más son quienes se suman a la lectura digital. Pero ¿pueden ser dañino para la vista? Estas terminales de lectura digital tienen pantallas de tinta electrónica (e-ink), que no emiten luz, por lo que son más suaves para la vista, prometiendo ser de fácil lectura para nuestros ojos y de igual apariencia y capacidad de lectura que la de un libro convencional.
Los estudios médicos dicen que leer en las ebooks (como se los conoce en inglés) no es en sí mismo algo perjudicial para la vista, pero sin duda hay que prevenir y saber utilizarlos para una correcta salud visual.
- No lo utilice cuando se encuentre demasiado cansado.
Para conservar la salud visual es bueno que los ojos tengan un trabajo adecuado, ni demasiado poco, ni demasiado intenso. Se puede leer libros en cualquier formato, siempre que no se tenga ninguna anomalía que lo dificulte o impida. - Evite los reflejos de la luz sobre la pantalla o una exposición excesiva a sistemas activos de luz.
Los ebooks cuentan con pantallas de tinta electrónica que no emiten luz. Sin embargo, existen modelos que pueden retroiluminarse y que cuentan con un sistema activo de emisión, tal y como lo hacen las portátiles (laptos), la computadora de escritorio o la televisión. El uso de estos sistemas se suma al consumo diario que hacemos del resto de terminales, aumentando los riesgos sobre nuestra vista.
La iluminación tiene que ser uniforme, utilizando una luz ambiental y una luz de trabajo que debe ser colocada evitando generar sombras. - Utilízalo a una distancia adecuada.
Se establece que la distancia correcta es de 35 a 40 centímetros. Además, en la mayoría de terminales es posible fijar un tipo de letra adecuado a cada usuario de manera que se evite una aproximación excesiva por dificultad en la lectura. - Evite la sequedad ocular mediante sencillos parpadeos.
Sin darnos cuenta podemos estar forzando nuestra vista, en especial cuando contamos con entornos de lectura “enriquecidos” (incluye video, fotos, interacción, etc.) que captan de forma muy intensa nuestra atención. - Realice pausas de relajación ocular.
Es aconsejable realizar pausas de cinco minutos por cada hora de lectura, apartando la mirada de la pantalla y enfocando “de lejos” para que descansen los músculos del ojo. - Gestione de forma inteligente su exposición global.
Si bien todas las pantallas son adecuadas para un usuario que no cuente con predisposición a tener fatiga visual o problemas en su salud ocular, es bien cierto que las pantallas de plasma cuentan con mayor calidad de contraste, realismo en los colores y mejores ángulos de visión. Lo ideal es combinar este tipo de soportes con un tiempo adecuado de exposición; no es lo mismo su uso después de una maratoniana jornada de computadora, que cuando venimos de pasar una jornada de relax en el campo. - Es importante revisar anualmente nuestra vista.
Pasar una revisión anual por un profesional del cuidado de la visión demostrará si la persona está preparada para realizar con efectividad las demandas que exige la lectura en soporte digital. Además de detectar posibles problemas en cualquier otro ámbito.
La visión de los niños
¿Cómo detectar problemas visuales en los niños? Si observamos que el niño tiene ciertos comportamientos o manías cuando tiene que distinguir algo de lejos o de cerca, es posible que presente un problema de agudeza visual. Algunos de estos hábitos nos pueden indicar que nuestro hijo no ve correctamente:
- Se pega mucho al texto. Cuando el niño tiene dificultades para ver de cerca, suele acercarse demasiado el libro o el papel para poder leer y distinguir la escritura.
- Adopta posiciones extrañas con la cabeza de forma mantenida. Se trata de hábitos posturales que se realizan de manera inconsciente para tratar de enfocar mejor las imágenes.
- Carece de buen criterio a la hora de elegir los colores. Si observamos que al pintar o colorear sus combinaciones cromáticas son poco acertadas, quizás estemos ante un problema de daltonismo.
- Deja de prestar atención. Las dificultades visuales pueden hacer que el niño pierda el interés por la lectura, los juegos o las explicaciones porque se cansa.
- Se pega mucho a la pantalla de la computadora. Puede ser debido a problemas visuales a media o corta distancia.
- Adquiere posturas viciadas al escribir. Estos malos hábitos posturales pueden indicar una falta de agudeza visual y se adoptan de manera habitual e inconsciente para tratar de enfocar y ver mejor.
- Estar atentos a estas señales es fundamental tanto para los padres como para los educadores. En la fase de aprendizaje y muy especialmente cuando los niños empiezan con la lectura y la escritura, sus avances pueden verse muy penalizados por problemas de visión.
La hipermetropía con frecuencia está presente desde que nacemos debido al menor tamaño de nuestros ojos. Cuando éstos terminan su desarrollo desaparece la hipermetropía. Muchas personas tienen hipermetropías inferiores a 1 dioptría y mantienen una buena visión hasta que comienzan los signos de envejecimiento.
Debido a la elasticidad que tienen los ojos infantiles, hay muchos casos en los que la hipermetropía puede pasar inadvertida en los reconocimientos escolares rutinarios, y es la observación de los padres y profesores la que puede revelar el problema.
En caso de tener familiares con este problema refractivo, tenemos mayor probabilidad de padecerla.
Los niños que sufren miopía al igual que los adultos se caracterizan por no ver correctamente los objetos lejanos. Estos niños suelen apretar los ojos para compensar este defecto refractivo y enfocar mejor. Aquellos que no usan lentes o no tienen corregida su miopía normalmente son más tímidos y despistados y prefieren actividades como la lectura, pintura o manualidades, debido a que éstas y otras tareas se realizan a distancias muy próximas.
Los niños prematuros tienen una alta probabilidad de padecer miopía, casi un 40 %.
Los que tienen padres o abuelos miopes deben de ser examinados por un oftalmólogo u optometrista especialistas en visión infantil. No todos los niños se dejan examinar ni todos los especialistas tiene la paciencia necesaria con estos pequeños pacientes.
Un examen se puede realizar incluso a bebés, pero lo ideal es revisar la visión de un niño a los tres años.
Para conducir mejor
La conducción de vehículos es un acto complejo y peligroso en el que entran en juego múltiples factores, siendo la vista el más importante de todos. El 90 % de la información que recibimos al conducir nos llega a través de la vista, de ahí que las condiciones visuales sean determinantes para un buen rendimiento como conductor, y guardan relación con la accidentalidad por fallo humano.
Para conducir se requiere una visión de calidad y ésta viene determinada por un correcto equilibrio entre los distintos aspectos que integran la función visual: agudeza visual, visión de profundidad, campo visual, adaptación a los cambios luminosos, visión de colores y movilidad ocular. Y la cantidad por la agudeza visual. Todas aquellas alteraciones o enfermedades que produzcan una disminución o la falta de uno o más de estos aspectos dará lugar a una visión más pobre y de inferior calidad por lo que estos conductores pueden tener más dificultad a la hora de calcular distancias, velocidad y a la hora de conducir en determinadas condiciones extremas (fatiga y/o conducción nocturna).
El envejecimiento visual se produce a partir de los 45 años y es importante a partir de los 65 (disminuye la agudeza visual, la visión de profundidad, el campo visual, la adaptación a la oscuridad, tienen mayor sensibilidad al deslumbramiento, mayor dificultad para conducir por la noche y precisan mayor intensidad de luz para ver bien). Además, con la edad, pueden aparecer alteraciones o enfermedades visuales y generales que deterioren la capacidad visual.
Las enfermedades de la vista (cataratas, glaucoma, retinopatías, etc.) o las generales (diabetes o hipertensión arterial) que deterioran la capacidad visual no conllevan siempre la pérdida de la licencia de conducir, dependiendo ello del estado y del control del mal. Estas enfermedades pueden evolucionar hacia la ceguera. Sólo el control periódico podrá detectar a tiempo cualquier cambio y poder efectuarse el tratamiento adecuado para estacionar o incluso revertir el problema. La pérdida de visión brusca es fácilmente perceptible por la persona, pero la pérdida progresiva no, puede pasar desapercibida y ser demasiado tarde cuando se detecte.
En la conducción nocturna se producen accidentes más numerosos y más graves que los que se producen durante el día. Esto implica que la conducción nocturna requiere tener mejor visión y que sea de buena calidad. La agudeza visual en condiciones de poca luz baja un 20 %, esto se agravará aún más si presenta alguna alteración visual añadida (glaucoma, retinopatías, miopías severas, cataratas, etc.).
La fatiga ocular está relacionada con los defectos de refracción (miope, hipermétrope y sobre todo en el de tipo astigmático), también con los trastornos de la movilidad ocular (forias, estrabismo, nistagmus, etc.), con la sequedad ocular que se manifiesta tras un tiempo variable de conducción, con la velocidad, con la conducción nocturna, tráfico intenso y con el consumo de tabaco, alcohol, medicamentos y drogas. Se manifiesta por una disminución del parpadeo, lo que da lugar a una sensación de picor, quemazón y la necesidad de restregarse los ojos, siendo este último signo premonitorio de somnolencia.
- No espere a que caduque su permiso de conducir para revisarse la vista.
- Si usa lentes, lleve siempre la graduación correcta, los cristales limpios y sin rayaduras, y tenga unos de repuesto en su casa u oficina.
- Use gafas para protegerse de los rayos solares. Cómprelas en establecimientos especializados, con un grado de filtro no muy alto ya que sino, en penumbra o en un túnel, no tendrá buena visión. El color gris sirve para todos los conductores, el verde preferentemente para hipermétropes y el marrón para miopes.
- Si tiene alguna alteración o enfermedad visual (como una agudeza visual inferior a la normal «límite», cataratas, glaucoma, alteraciones retinianas), conduzca por autopistas o autovías, aumente la distancia de seguridad, disminuya la velocidad, procure no hacer viajes largos, descanse cada hora de viaje y no conduzca en situaciones con escasa luminosidad (amanecer, anochecer o durante la noche).
- Contrólese la vista cada año o cada seis meses. Si observa cambios visuales (como visión borrosa, que se le cansa la vista, que ve mal por la noche, que ves aros luminosos alrededor de los faros de los vehículos o luminarias), hágase revisar la vista por un oftalmólogo.
- Si ha sido operado (de miopía, hipermetropía, astigmatismo, cataratas, glaucoma, etc.), no conduzca hasta que su oftalmólogo se lo indique y evite conducir por la noche durante algún tiempo.
- Las personas que sufren trastornos en la visión de color deben aumentar las precauciones en caso de niebla y lluvia, y aumentar la distancia de seguridad ya que pueden no percibir bien las luces traseras de frenado, sobre todo si son muy oscuras o están sucias. Pueden alterar también la visión de color los gases de la combustión del motor, exceso de alcohol y tabaco, algunos medicamentos y drogas.
- Prevea la fatiga ocular aumentando el ritmo de parpadeo, sobre todo si usa lentes de contacto. Evite las corrientes de aire de las ventanas. Use el aire acondicionado con moderación. No fume dentro de su vehículo. Evite conducir de noche, con tráfico intenso y situaciones estresantes.
- Evite conducir sin gafas en días muy soleados o en zonas de playa o de nieve. Si siente la necesidad de restregarse los ojos o de cerrarlos para que descansen, detenga el vehículo y descanse o duerme un rato.
- Evite la conducción nocturna, sobre todo si tiene glaucoma y si tiene más de 65 años, miopía, cataratas o después de ser operado de problemas visuales y durante un tiempo prudencial. Los parabrisas teñidos y la utilización de gafas coloreadas son perjudiciales para la función visual durante la conducción nocturna. Lleve los faros bien nivelados y limpios.
- Si conduce habitualmente de noche o tiene mas de 60 años, aumente el consumo de vitamina A en su dieta (zanahoria, lechuga, espinaca, naranja, mandarina, melón, plátano, pescado, aceite de maíz, etc.).
- Para evitar el deslumbramiento, lleve limpio y sin rayaduras el parabrisas. Procure no conducir por la noche si usa lentes de contacto, tras haber sido operado de cataratas, miopía, hipermetropía o astigmatismo, y si tiene cataratas o es miope.
- Conduce a la velocidad adecuada. La velocidad disminuye el campo visual considerablemente (se estrecha), precisa de mayor atención y concentración, lo que lleva a la fatiga ocular y cansancio.
- Use el cinturón de seguridad, así evitará en caso de accidente las lesiones oculares.
Sepa cómo cuidar sus gafas y lentes
- No utilice pañuelos de celulosa para limpiar sus gafas y lentes. Se recomienda el uso de gamuzas para el mantenimiento diario o el paño de microfibra que acompañaba a la pieza cuando la adquirió.
- Recuerde siempre humedecer las lunas o lentes antes de limpiarlos. Esto evitará que las partículas residuales de polvo puedan rayarlos.
- No utilice detergentes caseros para limpiar sus gafas y lentes, ya que pueden dañar la superficie de las lentes e incluso el marco. Puede lavar con jabón neutro y agua.
- Al limpiar sus gafas y lentes, sujételos por el marco para evitar tensiones.
- Deje las gafas y lentes siempre con los marcos hacia arriba para evitar posibles rayaduras.
- Siempre que sea posible, guarde sus gafas y lentes en fundas y/o estuches. Los protegerá de roturas, rayaduras y suciedad.
- Intente sacar las gafas y lentes del estuche con las dos manos para evitar posibles desajustes.
- Evite llevar las gafas y lentes puestos al aplicarse laca en el pelo, colonias y perfumes, ya que estos productos pueden dañarlos.
- No deje las gafas y lentes cerca de una fuente de calor ni expuestos demasiado tiempo al sol.






